El propósito de Sobre la libertad es la formulación del principio que debe regular las relaciones entre la sociedad y el individuo con el fin de evitar el despotismo sobre los individuos y las minorías. La limitación de la libertad individual solo está justificada cuando se tenga que proteger a los seres humanos evitando que se perjudique los demás. Gobierno, sociedad, religión, costumbre, tradición, moral, ley: ninguno de ellos tiene ningún derecho a interferir en la soberanía individual. Este libro se ha convertido en un clásico de la teoría económica. Después de unas cuantas décadas de haberse publicado su primera edición, el debate sobre su significado para las sociedades democráticas contemporáneas sigue en primera línea de interés general. En 1859, John Stuart Mill dio la voz de alarma sobre los peligros que amenazaban a la libertad individual. Siguiendo la teoría del utilitarismo, para Stuart Mill la libertad no es un principio último y absoluto, por lo que no se basa ni en el contrato social ni en los derechos naturales, sino que ha de ser considerada según sus consecuencias sobre la felicidad de los individuos y de la sociedad. «El mundo, para cada individuo, significa la parte del mismo con el cual él está en contacto: su partido, su secta, su iglesia, su clase social [...]. El objeto de este ensayo es reivindicar un principio muy sencillo, destinado a regir por completo las relaciones de la sociedad con el individuo en lo que tengan de compulsión o de control, ya sean los medios empleados la fuerza física en forma de sanciones legales o bien la coerción moral ejercida por la opinión pública. Según este principio, el único fin que justifica que la humanidad, individual o colectivamente, interfiera en la libertad de acción de cualquiera de sus miembros es la propia protección. El único propósito con el que el poder puede ejercerse legítimamente sobre cualquier miembro de una comunidad civilizada, contra la voluntad de esa persona, es el de evitar el daño a los demás.» —El autor
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